EL ROSTRO COLONIAL DEL CONSERVACIONISMO AMBIENTAL
EL ROSTRO COLONIAL DEL CAUCHO
Los Shiringueros, las empresas caucheras, se apoderaron de todas los bosques y ríos de la Amazonía entre 1789 y 1945. El auge de la explotación del caucho amazónico coincidió con el desarrollo de la industria automotriz de Europa y la Primera Guerra Mundial.

La explotación del caucho fue de gran escala.
El extractivismo del caucho exacerbó el racismo, la discriminación social, cultural y la explotación económica contra los pueblos indígenas.
El sistema del caucho alteró las prácticas ancestrales del sistema comunitario de la economía del sumak kawsay. La extracción y comercio del caucho instauró un sistema esclavista perverso, basado en la imposición de deudas impagables, sometiendo a poblaciones enteras a la extracción forzada del caucho/balata, de por vida. Las huellas coloniales de las haciendas caucheras están presentes en la memoria de nuestras generaciones.
Los rostros coloniales del Imperio Petrolero:
La ocupación de nuestros territorios ancestrales por parte de las empresas petroleras transnacionales constituye la mayor invasión colonial de la historia contemporánea instaurada después de la invasión europea y de la sangrienta era extractivista del caucho.
La política extractivista del Estado Ecuatoriano en los últimos 51 años ha significado la destrucción sistemática de nuestros pueblos.
Los efectos devastadores de la extracción petrolera desestabilizan integralmente las estructuras comunitarias que sustentan el sistema de vida del Sumak Kawsay en todos sus componentes. Sus impactos son de dimensiones intergeneracionales, pues vulneran los derechos de nuestras comunidades y pueblos por generaciones, y trastoca los derechos de todas las vidas de los bosques, aguas y de la naturaleza, en general.
EL ROSTRO COLONIAL DEL CONSERVACIONISMO AMBIENTAL
La nueva ola colonial del conservacionismo ambiental es una avalancha verde que se desliza catastróficamente sobre los territorios de los pueblos indígenas amazónicos. Esta vez las empresas coloniales mimetizan su ambición imperial tras un rostro ecológico y se proponen convertir nuestros territorios ancestrales en escenarios de la danza mercantil de los capitales verdes y azules, y de los bonos de carbono.
Tras el festín del petróleo llegó el festín del carbono. En la vorágine del mercado ambiental los pueblos indios sólo somos una huella de carbono, o en el mejor de los casos, somos 1 gramo de CO2 negociables al mejor postor.
La propagación del conservacionismo ambiental es parte de la estrategia colonial de las grandes corporaciones extractivistas que contaminan el planeta, y que pretenden arrebatar los derechos territoriales de los pueblos indígenas para seguir expoliando todas las vidas de nuestras tierras, bosques y aguas.
Las ONGs conservacionistas internacionales, operadoras de los bonos de carbono y los capitales verdes, financiados por las grandes corporaciones transnacionales, son las encargadas de implementar la agenda conservacionista colonial sobre nuestros territorios ancestrales, donde habitamos y vivimos manteniendo las regiones boscosas más importantes del planeta, gracias a nuestros conocimientos y saberes ancestrales, y nuestra visión de vida que es el sumak kawsai.
Como sabemos, REDD+ es un mecanismo internacional creado por la ONU para mitigar el cambio climático y reducir las emisiones globales de CO2 que es uno de los principales Gases de Efecto Invernadero (GEI). Los Bonos de Carbono proveen los ingresos para financiar el desarrollo de las actividades de Proyectos REDD+.
Para materializar su agenda colonial de control de los territorios indígenas y asegurar sus negocios ambientales con bonos de carbono, estas ONGs concibieron su famoso Proyecto de Decreto de Política Pública que Establece los Principios Inherentes a la “Selva Viviente – Kawsak Sacha” y de sus Pueblos Originarios, para “Declarar como política pública nacional los principios que rigen al KAWSAK SACHA (Selva Viviente) y su relación con los pueblos originarios” (Art.1).
Según este proyecto de decreto de política pública, que no ha sido informada ni consultada con las nacionalidades y pueblos indígenas del Ecuador, se plantea que “Los principios del Kawsak Sacha rigen en todos los espacios geográficos del Ecuador en donde existan selvas, bosques, cerros, montañas, cuevas y otras formaciones geológicas, elementos naturales del dominio hídrico público (ríos, cascadas, lagunas, fuentes de agua, etc.) ecosistemas frágiles en general y más componentes del patrimonio natural y cultural, que guarden estrecha vinculación con los pueblos originarios que los habitan o que se relacionen directa o indirectamente con estos territorios y su diversidad paisajística.” (Art 2).
De aprobarse es nueva figura jurídica conservacionista, aproximadamente 5 millones de hectáreas de los territorios de las 11 Nacionalidades Indígenas de la Amazonia ecuatoriana se convertirían en áreas protegidas bajo el régimen de “kawsac sacha – selva viviente”, según la Disposición Final del proyecto de decreto estarían regidos por las carteras de Estado ligadas a los patrimonios natural y cultural: Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica; y, al Ministerio de Cultura y Patrimonio; a los que se sumará la Secretaría de Gestión y Desarrollo de los Pueblos y Nacionalidades. Cabe destacar que el Ministerio del Ambiente es la Autoridad Ambiental Nacional responsable de la gestión del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador (SNAP), que incorpora el Subsistema Comunitario que se compone de áreas protegidas de las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades que la Autoridad Ambiental Nacional haya declarado como tales.
En el caso de la Nacionalidad Kichwa de Pastaza, la coalición de ONGs conservacionistas internacionales viene presionando a las organizaciones para convertir aproximadamente 1 millón 400 mil hectáreas de territorio ancestral de la Nacionalidad Kichwa en área protegida bajo el régimen de conservación denominado “kawsac sacha”.
Esta injerencia está causando controversias entre las comunidades, y particularmente el Pueblo Ancestral Kichwa Kawsac Sacha, ha denunciado la utilización arbitraria de su identidad de Pueblo Kawsac Sacha y ha demandado la inmediata suspensión del mencionado proyecto de decreto que vulnera el derecho territorial de sus comunidades.
Es preocupante la proliferación de proyectos de declaratoria de áreas protegidas promovidas por las organizaciones ambientalistas. Entre la avalancha de estos proyectos están las declaratorias tales como: ampliación de reservas de la biósfera, ampliación de las zonas de amortiguamiento del Parque Yasuní, establecimiento de corredores biológicos, reservas bioculturales, áreas intangibles, entre otras. Son propuestas inconsultas que amenazan la integridad de los derechos territoriales de las nacionalidades.
El escenario se vuelve más complejo y conflictivo con la ocupación de los territorios de los pueblos indígenas por las empresas coloniales de extracción petrolera, minera, forestal y otras empresas que pretenden controlar los ecosistemas boscosos, cuencas hidrográficas, biodiversidad, y paisajes naturales de los territorios de las comunidades.
Para hacer frente a esta nueva ola colonial de doble rostro conservacionista/extractivista, es imperativo descolonizar nuestros territorios y levantar una verdadera agenda de autonomía y libre determinación construida desde el corazón de nuestras comunidades y pueblos con nuestra propia visión política del sumak kawsay, que realmente haga posible la efectiva soberanización de nuestros territorios y el ejercicio pleno de todos nuestros derechos conquistados mediante la resistencia histórica de nuestros pueblos.
“Nuestra Sumak Allpa Mama es el espacio del Sumak Kawsay de todos los aylluguna, del Sumak Allpa,
Sumak Sacha y Sumak Yaku, es inalienable, inembargable, indivisible, intransferible, imprescriptible, libre de extractivismo a perpetuidad y libre de toda ingerencia colonial. En nuestra Sumak Allpa Mama heredada de nuestros ancestros ejercemos plenamente nuestro derecho a la libre determinación como pueblo”.

